ERRORES  DE  PADRES

Los errores de los padres los pagan los hijos.

FEB/ 2023

Como carezco de conocimientos psicológicos y tan sólo soy uno más entre los pacientes y quizás el más novel en esta MULTI, muchas veces me cuesta encontrar un hilo conductor que actúe como una luz que me ilumine el camino, ya que muchas veces me sucede que inicialmente los testimonios que escucho, por cierto con mucha atención, me resultan muy difícil de encontrar algún aspecto que me movilice.

Esta vez, debo confesarlo que me costó menos que otras, lo que me hace pensar que debí haber elegido el camino más corto o el incorrecto ya que dado con la salida tanta facilidad ni yo mismo me lo creo.

El primer testimonio fuerte que escuché fue relacionado con las consecuencias emocionales que sufrió quien en una oportunidad anterior había comentado temas muy personales y de muy honda ubicación en sus sentimientos.

Luego tuvo sueños desagradables, que parecían castigarla por el contenido de sus dichos, era como que la reacción de un padre severo e inflexible se había despertado para hacerle sentir tu rigor, aunque el hecho narrado tuviera varias décadas de antigüedad.

Luego de ambos lados del mostrador, una hija se quejó del tironeo que en forma inconsciente y sin malas intenciones era sometida por sus padres separados y de un padre separado que se sentía alejado de su hija porque su ex era muy influyente con su hija y a él lo ponían en un lugar que por sus dichos era injustificado y del le resultaba casi imposible correrse.

En el 1° caso los problemas de una mujer adulta por un pasado donde se padre le brindó menos amor del que necesitaba y más exigencia o falta de diálogo que hubiera sido importante recibir.

En los otros, matrimonios separados que, sin quererlo y sin tener la intención de perjudicar al hijo lo ponen en la situación absolutamente incómoda, queriendo hacer prevalecer sus opiniones personales y generando que esa lucha de egos lastime al hijo y lo coloquen en una situación difícil de sobrellevar.

La relación con los padres es el hilo conductor y los errores como adultos (ir)responsables que generamos con nuestras conductas afectan a nuestros hijos en forma directa, injustificada e inapelable.

Con relación al 1° caso no puedo aportar ya que en un algún Post anterior ya lo he manifestado, de mis padres sólo he recibido ejemplos y no imposiciones ni malos tratos ni físicos (nunca me pegaron) ni psicológicos (nunca fueron tóxicos)

Pero realmente me resonó bastante el tema de las actitudes de los padres separados para con los hijos, ya que he pasado por esa misma situación y cometí los mismos errores.

Hijos tristes
Hijos tristes

Cuando mis hijas estaban conmigo no podía contener el hablar mal de mi ex delante de ellas, exhibir lo bueno, sacrificado y honesto que era yo como contraposición de lo que era su madre y más por miedo que por respeto, no decían nada, pero cuando se iban contaban todo.

Luego me llamaba mi ex y me decía de todo por teléfono, a lo que yo respondía a los gritos y mis hijas escuchaban a su madre decirme menos bonito de todo y a mi responder gritando como un desaforado.

Esto fue así hasta que luego de tratarlo varias veces en terapia, donde creía que ponía blanco sobre negro todo lo maravilloso que era en contraposición a lo desastroso que era mi ex, acepté una sugerencia que fue no contestar nada que me dijeran mis hijas, sobre todo cuando comenzaban diciendo: "Mamá dice que ...", y mi respuesta, aún ante terribles barbaridades era el silencio o cambiar de tema y no hacer comentarios negativos respecto de ella.

Y si me llamaba por teléfono y decía cualquier cosa, mis hijas escuchaban sólo lo que me decían pero no mis gritos porque ya no existían, y no necesitaba volver a llamarme y arrancar nuevamente, porque ya no le cortaba para dejarla hablando sola.

Pasado el tiempo, donde yo me mordía la lengua para no contestar una de mis hijas me preguntó: ¿Por qué nunca me defendía de las MENTIRAS que dice Mamá? y le contesté que era porque no hacía falta, que ellas de a poco irían sacando sus propias conclusiones.

Al tiempo ya no venían a visitarme y a decirme lo que les decían de mi, ni a revisar mis armarios o la heladera para ver que tenía y después ir a contarlo, ya no me decían lo que escuchaban porque había podido cortar el partido de ping pong de llevar y traer, había logrado sacarlas del medio, había podido ubicar el problema, que era de los adultos, en un terreno donde ellas no accedían.

Muchas veces los padres, juntos o separados, suponemos hacer lo mejor por nuestros hijos siendo exigentes, rígidos, severos sin darnos cuenta de todo el mal que les podemos hacer.

De tanto en tanto nos damos cuenta, y eso sucede generalmente cuando podemos abrir la mente para que nos entren nuevas ideas y visiones de cómo actuar, ya que no hacer así nuestros propios hijos actuarán como esponjas de nuestras peores actitudes que las volcarán en sus propias vidas, ya sea en sus matrimonios, con sus hijos o en cada ámbito donde les corresponda desarrollarse y el darse cuenta cuando ya es tarde es realmente muy doloroso.

Yo lo viví, lo sufrí, me costó mucho entenderlo y en mi nuevo matrimonio y con mi pequeña hija trato de ser distinto, para que no sufra lo que las otras tres han sufrido, un poco lo hace nueva esposa, mi madurez y mucho, pero mucho la terapia que me ha abierto el cerebro y que me ha hecho comprender que a pesar de lo mucho que avanzado, el final del camino aún queda bastante lejos.

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